¡Pese a la contemplación de nuestras grandezas, que nos domina por completo, tenemos un instinto que nos corrige, que no podemos reprimir, que nos educa!
Mientras que para la sociedad no existe mayor pecado que la vida contemplativa, los más cultos opinan que la contemplación es la ocupación natural del hombre.
La religiosidad verdadera exige humildad y modestia
Nosotros, los vascos, evitemos el mortal contagio, mantengamos firme la fe de nuestros antepasados y la seria religiosidad que nos distingue, y purifiquemos nuestras costumbres, antes tan sanas y ejemplares, hoy tan infestadas y a punto de corromperse por la influencia de los venidos de fuera.
Ese es el grave error de nuestro tiempo: dejar la mística y la política a los profesionales. La vida espiritual y la vida política no son oficios, son dimensiones irrenunciables de cada uno de nosotros
La inviolabilidad de los derechos se basa no en alguna mística pero manifiesta ley de la naturaleza, (sino) últimamente (aunque escandalizará a muchas personas oír esto) en consideraciones utilitarias.
-La espiritualidad de la sensualidad se llama amor.
La espiritualidad cristiana no tiene más norma que la de seguir a Cristo maestro
Mientras que para la sociedad no existe mayor pecado que la vida contemplativa, los más cultos opinan que la contemplación es la ocupación natural del hombre.
El fin de la vida es la contemplación; y no hay contemplación sin ocio.
La religiosidad verdadera exige humildad y modestia
La certeza de nuestra muerte es fuente de vida, y en la religiosidad implícita en la obra de arte triunfa la vida sobre la muerte.
Amémonos. La noche clara, aromosa y mística tiene no sé qué suave dulzura cabalística. Somos grandes y solos sobre el haz de los campos y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos, con estremecimientos breves como destellos de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.
A menudo he admirado la forma mística de Pitágoras, y el secreto mágico de los números.
La espiritualidad necesita ser cósmica, que nos permita vivir con reverencia el misterio de la existencia, con gratitud por el don de la vida y con humildad respecto al lugar que el ser humano ocupa en la naturaleza.
Mme. de Staël dijo que la arquitectura era música congelada; así la escultura es espiritualidad cristalizada.