Siempre he creído en la solución pacífica de los conflictos y también sé que el problema de medio Oriente no tiene solución militar.
Lo primero que había que hacer era cambiar el espíritu del pueblo y como en esa época yo pensaba que el mejor medio para influir en los espíritus era, por supuesto, la literatura y el arte, decidí iniciar un movimiento literario y artístico.