No dejó titere con cabeza
Miguel González del Campo, Míchel: a esparragar, muñeco
El sexo es el muñeco de cartón de muchos ventrílocuos
Naufragué en las rayas amarillas de los papeles como un buen pelele
Un inversionista pierde la capacidad de raciocinio cuando gana los primeros diez mil dólares. A partir de entonces se convierte en un pelele fácilmente manipulable