Al hombre le gusta ver a su amigo humillado ante él; para la mayoría la amistad está basada en la humillación
Me sentía humillado y ofendido por la vida. ¿Cómo era posible que estuviese en aquella actividad, la más antipoética del mundo? Después de dos o tres años comencé a ser más humilde, a decirme: que se vaya al carajo el poeta.