No voy a decir que lo repetiría, pero me vino bien. Me movía por inercia, no tuve ni un mes para pararme a reflexionar. Gracias al desafortunado incidente, llegué a mi casa y me planteé muchas cosas de mi vida.
Creo que ser feliz o infeliz es una decisión que tomamos varias veces al día. Así que yo tomo esas decisiones y elijo ser feliz. Elijo convertirme en una persona mejor. Y también elijo las cosas buenas que hay en mí.
Una de las cosas más tristes es que lo único que un hombre puede hacer durante ocho horas, día tras día, es trabajar. No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas... lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.
El rey esta rodeado de gente que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.
El patriotismo en el campo de batalla consiste en conseguir que algún desgraciado muera por su país antes de que él consiga que tú mueras por el tuyo.
El hombre desdichado busca un consuelo en la amalgama de su pena con la pena de otro.
En un mundo feo y desdichado el hombre más rico no puede comprar nada más que fealdad y desdicha
¿Qué hay de más desesperante en la tierra que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado?
Que la religión pueda ser usada como un instrumento para crear divisiones y provocar más pelea, es un hecho muy infortunado
Me preguntará por que sigo entonces en la revolución. La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella ya no es el hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval.
Me gustaría pensar que su primer invento, su primera condición de supervivencia, fue el humor. Si no lo hubiese tenido, habría sido fácilmente la criatura más miserable que se pueda imaginar . (Refiriéndose a la especie humana).