¿A qué piensas, barquilla, pobre ya cuna de mi edad primera, que cisne te conduzco a esta ribera? A cantar dulce, y a morirme luego. si te perdona el fuego que mis huesos vinculan, en su orilla, tumba te bese el mar, vuelta la quilla.
Yo soy de parecer que el pobre debe contentarse con lo que hallare, y no pedir cotufas en el golfo.
El hombre es un dios cuando sueña, un pordiosero cuando reflexiona.