Por primera vez desde la II Guerra Mundial la comunidad internacional está unida. El liderato de las Naciones Unidas, que en un tiempo era solo un ideal anhelado, está confirmando ahora la visión de sus fundadores. Por lo tanto, el mundo puede aprovechar esta oportunidad para realizar la promesa hecha mucho tiempo atrás de que habrá un nuevo orden mundial.
No hay que desposeer a los humanistas de su función de educadores..., no se les puede arrebatar, pues son los únicos depositarios de una tradición: la de la dignidad y belleza humana. En otras épocas, los humanistas reemplazaron a los sacerdotes que, en tiempos turbios y antihumanos, pudieron arrogarse la dirección de la juventud. Desde entonces, señores, no ha surgido otra clase de educador.
China necesita con urgencia una revolución democrático-burguesa y esta revolución sólo puede ser llevada a cabo bajo la dirección del proletariado.