No tengo simpatía alguna por ningún partido político o, mejor dicho, los aborrezco a todos, porque todos me parecen igualmente limitados, falsos, pueriles, empleados en lo efímero, sin visión de conjunto y sin elevarse jamás más allá de lo útil.
En el majestuoso conjunto de la creación, nada hay que me conmueva tan hondamente, que acaricie mi espíritu y dé vuelo desusado a mi fantasía como la luz apacible y desmayada de la luna
La política, bien entendida, se parece más al comercio que a la guerra. Tiene más de competencia que de confrontación. Necesita la concertación de voluntades. A mediano plazo, el juego limpio resulta más redituable que el golpeteo. La solidaridad vale más que la competitividad
Cristiano Ronaldo nunca alcanzará el nivel que pretende alcanzar si no acepta los hechos. Un futbolista que quiere ser el mejor del mundo, y que tal vez lo sea ya, debería tener la suficiente madurez para comprender que contra estos hechos no hay argumentos. Esto ni siquiera es un juego de palabras entre él y yo.