Tal vez a ti y a mí dar larga vida puedo con el cincel o los colores, adunando mi amor y tu semblante. Y mil años después de la partida, se verán tus hechizos vencedores, y cuánta razón tuve en ser tu amante.
El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.