Merecer la vida es erguirse vertical más allá del mal, de las caídas. Es igual que darle a la verdad y a nuestra propia libertad la bienvenida.
Me cuesta bajar el poema del aire, allí donde me hundo con el plumaje vertical de las palabras. Rozando el infierno y el invierno el poema es un dios de pies ligeros apaleado por las estrellas.
Un mundo marquetizable, computable, planificable, orientable y analizable, según los oráculos de la economía, organizado desde el poder económico.
Muchachos, cuidado, piensen en que el arquitecto perfectamente organizado es el Creador, y por algo él definió las cosas, aplacen la sexualidad que eso tiene una relación con la familia. Ese gustico es para la familia
En el fetichismo, el sexo echa abajo las barreras entre los mundos orgánico e inorgánico. Vestidos y adornos establecen con él sus alianzas.
En la conducta humana lo que no es orgánico es social. (...) Nuestra conducta es genes, adrenalina, etcétera, combinados con la educación y los condicionamientos sociales.