El súmmum de la moralidad, tanto para los individuos como para las sociedades, consiste en haber transformado la lucha de hombre contra hombre en el acuerdo mutuo para la vida.
Uno nunca debe dirigir a las personas hacia la felicidad, porque la felicidad es también un ídolo del mercado. Uno debe dirigir hacia ellos el afecto mutuo
Los verdaderos cristianos dicen en su corazón: un cristiano verdadero es aquel que vive como Cristo o como enseña el Señor. De esta manera se unificarían todas las diversas iglesias y desaparecerían todas las disputas que surgen de la mera doctrina, sí, incluso el odio recíproco se eliminaría instantáneamente y aparecería el Reino del Señor sobre la Tierra.
La base de todas las sociedades grandes y duraderas ha consistido, no en la mutua voluntad que los hombres se tenían, sino en el recíproco temor.
El corresponsal se preguntaba sinceramente, en nombre del sano juicio, cómo era posible que hubiese gente que considerase divertido remar en un bote. No era una diversión; era un castigo diabólico, y hasta un genio en aberraciones mentales no podría inferir jamás que se tratase de otra cosa que de un horror para los músculos y un crimen contra la espalda.