La primera regla de una escuela de hechicería es que ningún aprendiz, bajo ningún concepto, debe jamás rebelarse contra su Maestro.
El pesimista sabe rebelarse contra el mal. Sólo el optimista sabe extrañarse del mal.
Sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse a favor de España y en contra de la anarquía, si ésta se produjese
La política no es más que el conjunto de razones para obedecer y de las razones para sublevarse