No puede haber falsedad alguna en el sentido literal de las Sagradas Escrituras
No cabe, de otra parte, verdadera competencia entre las falsedades agradables, que halagan las pasiones populares, y las verdades desagradables, que en vano tratarán de combatirlas. Sobre este tema se pudieran escribir muchos capítulos, pero baste afirmar que la libertad del pensamiento tiene que conducir al triunfo de la falsedad y de la mentira.
Tartufo conoce a quien engaña, aprovechase ofuscándole con cien apariencias y con su hipocresía le saca sumas a toda hora, adquiriendo además el derecho de censurarnos a todos.
Yo no voy a cometer la hipocresía de hacer campaña en contra Béliz y a favor de Ibarra, como en la práctica está haciendo Beliz