Cuando ya no sea ni siquiera una memoria, tan sólo un nombre, confío en que mi voz podrá perpetuar la gran obra de mi vida. Dios bendiga a mis viejos y queridos camaradas de Balaclava y los traiga a salvo a la orilla.
¿Proteger y servir? No, perpetuar un sistema de clases. Que quede claro, seré sincero: antes pongo el culo en esquinas que me hago madero!
No pedimos la existencia; pero con el hecho de vivir, aceptamos la vida. Aceptémosla, pues, sin monopolizarla ni quererla eternizar en nuestro beneficio exclusivo; nosotros reímos y nos amamos sobre la tumba de nuestros padres; nuestros hijos reirán y se amarán sobre la nuestra.
La nave Argo, donde están clavadas cuarenta y cinco resplandecientes estrellas en el vasto espacio cercano al círculo Antártico, ¿está allí con otro fin que el de eternizar la memoria del gran error cometido por la sabia Minerva cuando con ella creó a los primeros piratas a fin de que el mar tuviera, no menos que la tierra, sus solícitos depredadores?