Si los espíritus malignos percibieran que están asociados con el hombre y, pese a ello, separados de él; si pudieran infiltrarse en las partes de su cuerpo, por mil medios intentarían destruirlo, pues odian al hombre con odio mortal...
El propio Keynes siempre sostuvo que el capitalismo no sobreviviría si sólo se limitaba a proporcionar a los ricos los medios para hacerse más ricos.