¿Las mujeres que he amado? Tuve la suerte de amar a la mujer más maravillosa que he conocido. Ella fue la poesía misma y el genio mismo. desgraciadamente no supe amarla a ella sola, pues he sido siempre incapaz de amar a una sola mujer.
Afortunadamente todavía los científicos todavía no han podido dividir el electrón, desgraciadamente lo intentan, y al fin lo lograrán. Eso sí será más grave. Cuando lo logren, la destrucción será pavorosa y alcanzará hasta el mundo mental, entonces el terror infinito reinará soberano en el planeta Tierra
Son las personas de más coraje las que disfrutan de más victórias. desafortunadamente son también, los que sufren más derrotas.
Sé ganar, pero también sé perder. Ha sido un día más de mi vida, del que voy a aprender mucho. Hoy todo ha ido perfecto, pero desafortunadamente no ha sido suficiente. Durante el campeonato hemos tenido altos y bajos, y hemos pagado por estos últimos. Y pese a todo, creo que todos en el equipo han trabajado muy bien. Debemos estar muy contentos con el título de Constructores que hemos ganado
Durante mucho tiempo fui amnésico. Había olvidado incluso a mis amigos: Marthe Robert, Henri Thomas, Adamov; ya no reconocía ni a Jean Louis Barrault. Aquí en Ivry sólo el doctor Delmas me hizo bien; lamentablemente murió... Estoy asqueado del psicoanálisis, de ese freudismo que se las sabe todas.
A veces las sociedades deben enfrentar precios a pagar en función y en virtud de objetivos superiores. En este caso yo le puedo decir que esta guerra, dentro del marco de crueldad que la caracterizó, fue el precio que lamentablemente la Nación Argentina hubo de pagar para seguir siendo la República
No vivió infelizmente quien nació en la oscuridad y en la oscuridad murió
¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
No puedes ignorar que tus padres eran por desgracia esclavos de la más burda superstición. Cuando operaba este defecto, todos sus otros sentimientos, todas sus demás pasiones, cedían ante la irresistible fuerza de aquella influencia.
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.