El temor de Jehová es el principio del conocimiento. La sabiduría y la disciplina son lo que han despreciado los que simplemente son tontos.
Quien quiera enseñarnos una verdad que no nos lo diga; simplemente que aluda a ella con leve gesto, gesto que inicie en el aire una ideal trayectoria, deslizándonos por la cual llegaremos nosotros mismos a los pies de la nueva verdad.