Pero aunque el mundo desdeña a los balleneros, sin embargo, y sin tener conciencia de ello, nos rinden el más encendido homenaje. Pues casi todos los cirios, lámparas y bujías que arden en los confines del globo lo hacen, para gloria nuestra, con aceite de ballena
Hombres de amianto cruzan sin chamuscarse los incendios de inoperancia que han encendido
¿La vida?, estaría mejor sin ella, pues tiene poca y rara utilidad. No puedes comerla o beberla, o fumártela en pipa, no te resguarda de la lluvia y sabe a poco cuando la desnudas y la llevas a la cama tras una noche de cervezas, temblando, ardiente de pasión. La vida es un gran error, algo de lo que más vale prescindir, como los orinales o el bacon extranjero
¡España! País ardiente y seco como un repiqueteo de castañuelas.