Mi eternidad es mi creación; la he creado para ti. Haz de ella la vestidura de tu templo. Mi unidad es mi obra; la he forjado para ti; atavíate con ella, para que seas por toda la eternidad la revelación de mi ser imperecedero.
Sólo los buenos sentimientos pueden unirnos; el interés jamás ha forjado uniones duraderas.