Soy un soñador pero cuando despierto, No puedes romper mi espíritu porque -son mis sueños los que te llevas
Yo quería hacer un hombre de cada animal humano; ellos, más prácticos, han hecho un animal de cada hombre y se han hecho ellos mismos pastores del rebaño. Sin embargo, prefiero ser un soñador que un hombre práctico.
¡Hoka Hey!_ (Con esta frase era con la que el jefe de guerra Sioux, Tasunka Witko (Caballo Loco o Crazy Horse) lanzaba a la batalla a sus bravos contra los wasichus (hombres blancos). La traducción indica el carácter eminentemente romántico de estos hombres guerreros: Hoy es un buen día para morir.)
Si tuviera que cambiarme el nombre, escogería mi nombre de confirmación: Verónica. La elegí porque fue quién enjugó las lágrimas de Cristo, creo que es muy romántico
El fascismo no es una iglesia, sino más bien una palestra. No es un partido, es un movimiento. No tiene un programa utópico para el año dos mil, por la sencilla razón de que el Fascismo construye día a día el edificio de su voluntad y de su pasión
La transformación del socialismo utópico en una doctrina de base científica, se debe a Carlos Marx y Federico Engels.
Demasiado volumen para un historiador mucho más para el numen de un cantautor, demasiado gigante el quijote y el Cid para ser yo tú amante Madrid y sin embargo con resignación ya me hago cargo de tu cruel seducción.
El quijote no es solo uno de los libros más leídos del mundo, sino uno de los menos leídos si contamos la gente que no lo ha leído.
El insulto, el presidio y la amenaza de muerte no pueden impedir que el utopista sueñe...
El líder tiene que ser práctico y realista, sin embargo, debe hablar la lengua del visionario y del idealista.
... un científico debe ser de hecho libremente imaginativo y aun así escéptico, creativo y aun así crítico. Existe un cierto sentido en el que debe ser libre, pero otro en el que su pensamiento debe estar muy precisamente reglamentado; existe poesía en la ciencia, pero también una gran cantidad de contabilidad
Observé que, por definición, los críticos no tienen imaginación y es normal. Un crítico demasiado imaginativo ya no podría ser objetivo. Precisamente la ausencia de esa imaginación es lo que les hace preferir las obras muy sobrias, muy desnudas, las que les dan la sensación de que podrían ser casi sus autores.