La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.
Nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que todos nosotros seamos sus cómplices.
Claro que hay otra forma de espantar el miedo, pero no es propiamente una receta, porque tiene que poner mucho de su parte el paciente. Consiste en pensar: A mí esto que me asusta no me va ni me viene, algo así como ver lejos lo que le está dando a uno miedo, para que se desdibuje.
El Príncipe debe hacer uso del hombre y de la bestia: astuto como un zorro para evadir las trampas y fuerte como león para espantar a los lobos.
La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para aterrorizar a los malos.
Nadie puede aterrorizar a toda una nación, a menos que todos nosotros seamos sus cómplices.
Pídele a tu madre que te prepare un gran tazón de chocolate bien caliente y que luego te dé gran abrazo. No hay nada como el chocolate caliente y un abrazo para espantar las pesadillas.
El Príncipe debe hacer uso del hombre y de la bestia: astuto como un zorro para evadir las trampas y fuerte como león para espantar a los lobos.
Estaba completamente exaltado, como el hombre que ve y que camina sin hacer ningún ruido, en una ciudad de ciegos. Me entraron ganas de bromear, de asustar a la gente, de darle una palmada en la espalda a algún tipo, de tirarle el sombrero a alguien, de aprovecharme de mi extraordinaria ventaja.
Me gustaba salir a asustar vacas con la moto. Se echaban a correr, con las ubres meneándose y perdían un litro de leche