A través de los siglos hubo hombres que dieron los primeros paso por nuevos caminos armados tan solo con su propia visión. Sus objetivos eran diferentes, pero todos tenían esto en común: El paso era el primero, el camino nuevo, la visión original, y la respuesta que recibieron: Odio
El amor le pareció curiosamente semejante a algo... ¡A la comida! Sentimos su fuerza mientras está en la mesa, luego en el estómago, a continuación en la sangre de otra forma, hasta que se transforma en células. Estas células se renuevan con el paso del tiempo sin que queden huellas de las mismas.