La doctrina de los estoicos y de cualquier otra secta sobre la fuerza del sino es una quimera de la imaginación que se debe al ateísmo. Yo soy no sólo monoteísta, sino cristiano fortificado por la filosofía, que siempre ha sido útil.
El paraíso es un lugar central al que las almas de todos los hombres llegan por caminos diferentes; cada secta tiene su ruta particular.