Los conductores son solamente hombres, con todas las miserias, aun cuando con todas las virtudes de los demás hombres. Cuando un conductor cree que ha llegado a ser un enviado de Dios, comienza a perderse. Abusa de su autoridad y de su poder; no respeta a los hombres y desprecia al pueblo. Allí comienza a firmar su sentencia de muerte.
Si Dios amaba a la humanidad, que no hubiera enviado igualmente otras revelaciones a otros pueblos
Hay una palabra sueca, kulturbarer, que puede traducirse como portador de la cultura, pero todavía no significa mucho. No es un concepto que tiene mucho uso en América, a pesar de que debería tener.
Eres el portador de cosas incondicionales. Sostuviste tu aliento y la puerta por mí. Gracias por tu paciencia. (Head Over Feet - 1995).