Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra...Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía...
Si mis versos os siguen con admiración y aspiran a eternizar este recuerdo del ser a quien amo, es que mis alas son las palabras, y sin ellas caigo desvanecido en un torpe sueño.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra...Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte entera y mía...