Toda obra, todo texto, cumple una doble función: permite expresarnos y evidenciar luego la necesidad de volver a hacerlo.
Si alguien iguala el diseño gráfico con la publicidad, no hace otra cosa que evidenciar su falta de conocimiento.
Con números se puede demostrar cualquier cosa.
Mi padre cultivaba mandarinos y yo me instalé en una cabaña en la montaña y empecé a vivir una vida muy simple y primitiva. Pensé que si aquí como cultivador de mandarinas y cereales, podía realmente demostrar mis pensamientos el mundo los reconocería como ciertos. En vez de ofrecer cientos de explicaciones ¿No sería el mejor método poner en práctica esta filosofía?