¿Por qué se llama Ming?, dijo el Archicanciller. El tesorero dio un golpecito al recipiente. Hizo ming.
Lo pintoresco tradicional, lo único autorizado por la crítica, tenía buenas razones para no encontrarse en mis cuadros: abandonado a mí mismo, lo pintoresco es inoperante y se niega cada vez que reaparece idéntico a sí mismo. Ya que lo producía su encanto, mientras no se hubiera convertido aún en tradicional, era lo inesperado, la novedad de una disposición y lo extraño.
He autorizado contactos con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco.
Durante el tiempo en que presidí el gobierno de Buenos Aires, encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, con la suma del poder por la ley, goberné según mi conciencia. Soy pues, el único responsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como los malos, de mis errores y de mis actos.
Hace poco tuve en el casino una larga discusión con el encargado de la ruleta acerca de lo que cada uno de nosotros entendía como número impar.
La vida no es placer ni dolor, sino un negocio muy serio que nos ha sido encomendado y que debemos llevar honrosamente hasta el fin