Siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino Suya y no la dejará hundirse. Es Él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar. Y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, porque no le falta a toda la Iglesia, ni a mí, su consuelo, su luz y su amor
El agradecimiento envejece rápidamente
Para poco ha nacido quien aguarda el reconocimiento de sus contemporáneos
La guerra está entre los factores constantes de la historia, y ni la civilización ni la democracia la han ido eliminando. La paz es un equilibrio vacilante, y solo se puede conservar por el reconocimiento de que otro es superior a uno o por lo menos tiene igual poder
Escribir una carta es enviar un mensaje al futuro; hablar desde el presente con un destinatario que no está ahí, del que no se sabe cómo ha de estar (en qué ánimo, con quién) mientras le escribimos y, sobre todo, después: al leernos. La correspondencia es la forma utópica de la conversación porque anula el presente y hace del futuro el único lugar posible del diálogo.
La suerte de ruptura interna de la correspondencia de todos los nervios.
La máscara africana, haciendo visible lo invisible, nos es más cercana y fraternal que la reconstrucción posesiva del mundo en el arte clásico, y la música concreta ayudándonos a unirnos o a fundirnos con el universo ambiente, nos es más atractiva que las grandes armonías en las cuales se expresa la dominación sin correspondencia del espíritu humano.
El éxito en el mundo raramente tiene correspondencia con el mérito