La mente es sólo un conjunto de pensamientos. Las ideas tienen su raíz en el pensamiento del yo. Quien investiga el verdadero Yo goza de la bendición de la gloria.
No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.
Por eso aunque sea legítimo el acceso directo a Cristo, los congregantes marianos creen interpretar fielmente el pensamiento de Cristo al ir a Él por medio de María y por eso la hacen a Ella centro especial de su culto, de un amor; su acceso a la congregación significa una ratificación expresa de su consagración a Ella como Reina, como Madre, como La Mediadora...
La poesía es revelación de la condición humana y consagración de una experiencia histórica concreta.