Prudente padre es el que conoce a su hijo.
9Vosotros, pues, orad así: padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; 10 venga tu reino; hágase tu voluntad, así en el cielo como en la tierra; 11 el pan nuestro de cada día dánosle hoy, 12 y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores, 13 y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos de mal.
El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.