La atención al Yo eterno, la realidad indivisa y pura, es el único medio por el cual el individuo confundido por el pensamiento de yo soy el cuerpo puede cruzar el océano de las eternas reencarnaciones.
Se le perdió la luz a la palabra y ahora busca una mano para cruzar la calle cuando la eternidad alguna vez fue suya.
Pido perdón al tiempo. Pongo mi palabra en plaza pública - qué más da - para que le muerda un perro, le agreda la intemperie, le asfixie el smoke de tanta mentira, de tanto olvido putrefacto, que no pudo pasar por los sumideros sociales; y tanta moda burda...
No vinimos a este mundo para ver pasar las liebres.
Para salvar las pluviselvas hace falta un nuevo internacionalismo, reconocer que el mundo entero desempeña un papel en el destino de la Tierra. Es necesario encontrar maneras de aliviar la pobreza y el hambre en todo el planeta. Habrá que elaborar nuevos acuerdos entre las naciones
No cambiemos el clima, cambiemos el sistema, y en consecuencia empezaremos a salvar al planeta.
El requisito clave para redimir la integridad de la democracia representativa en la época de los medios de comunicación electrónicos es garantizar que el ciudadano esté plena y debidamente conectado a un foro público abierto y saneado, un foro que sea de fácil acceso para las personas y que se guíe por la meritocracia de las ideas.
Creía en el poder de la razón para descubrir la verdad, redimir la dignidad y la sabiduría de la raza humana
La felicidad se apoya en los pilares fundamentales: tomar la vida como un juego y prodigar amor a los demás.
Si bien uno tiene que sincerarse demasiado en la literatura y escribir lo que está dentro de sus vivencias, de lo que padece y lo que goza, pienso que me han ajustado al norte por comodidad: para mí sólo se trata de una invención, porque no soy un escritor enteramente realista; hay una recreación en las atmósferas, pero no una precisión por captar el espíritu.
El amor de mi hombre no conocerá el miedo a la entrega, ni temerá descubrirse ante la magia del enamoramiento en una plaza llena de multitudes. Podrá gritar -te quiero- o hacer rótulos en lo alto de los edificios proclamando su derecho a sentir el más hermoso y humano de los sentimientos.
...las causas y efectos no pueden descubrirse por la razón, sino por la experiencia...
La gente piensa que quien debe declararse en el amor es el hombre, pero es tan bonito también oír una declaración de amor de una mujer.
Al declararse un incendio o la noticia inesperada de una muerte, en el primer momento de terror, que es un momento de enmudecimiento, nos invade un oscuro sentimiento de culpa, ese reproche amorfo que nos dice: di pues, ¿No lo sabías?