El concepto de culpa y de castigo, incluida la doctrina de la gracia, de la redención, del perdón —mentiras completas, carentes de toda realidad psicológica— todo eso ha sido inventado para destruir el sentido de las causa en el hombre: ¡son el atentado contra el concepto causa y efecto.!
La causa de los victoriosos complace a los dioses, pero a Catón el botín.
Quiero ser las dos niñas de tus ojos, las metálicas cuerdas de tu voz, el rubor de tu sien cuando meditas y el origen tenaz de tu rubor.
No hay ningún criminalista que niegue que todo crimen en su origen es el producto de la miseria. Pues bien; se me acusa de excitar las pasiones, se me acusa de incendiario porque he afirmado que la sociedad actual degrada al hombre hasta reducirlo a la categoría de animal.