El método seduce especialmente a gentes sometidas a una ética laboral implacable: alemanes, japoneses y norteamericanos. La utilización de una cámara aplaca la ansiedad que sufren los obsesionados por el trabajo por no trabajar cuando están en vacaciones y presuntamente divirtiéndose. Cuentan con una tarea que parece amigable imitación del trabajo: tomar fotografías.
No se puede trabajar intencionadamente. Los descubrimientos nacen de lo que te pasa por dentro, no necesitas saber en qué consiste; trabajas intuitivamente. No me preocupa que el camino sea o no el adecuado, ni pienso en la posibilidad de fracasar. Sencillamente voy aprendiendo y sigo adelante. Así lo veo yo.