Si su líder es un gran hombre, también un país pequeño puede resplandecer ante el mundo como patria de la gran ideología de la época, como potencia en la ideología y la política.
Los países son como las estrellas: pueden resplandecer y brillar siglos enteros después de su extinción.
El hombre dado a lo sensible se rie a menudo cuando no hay de qué reírse. Su bienestar interior sale a relucir sea cual sea el móvil que lo estimule.
Los homosexuales frecuentemente traen a colación el tema de que los matrimonios heterosexuales viven una vida de vergüenza. Pero no veo ningún objetivo en sacar a los Clinton a relucir en esto.
Ya no es solo en el fulgurar de los astros, sino en la más insignificante hierbecilla, ¿No vemos por ventura a Dios si nos dedicamos a descubrirle con la luz de la inteligencia?