Debía tratarse de una enfermedad natural...Aunque resultaba imposible conjeturar qué clase de enfermedad producía aquellos terribles resultados.
Nombrar el objeto es suprimir el mayor placer del poema, que es la felicidad de conjeturar poco a poco.
El error del intelectualismo es suponer que la mente humana obedece a una necesidad general de tener explicaciones
Si se cree que el gobierno es necesario y que sin gobierno tiene que haber desorden y confusión, es natural y lógico suponer que la anarquía, que significa la ausencia de gobierno, tiene también que significar la ausencia del orden.
Debes considerar no haber hecho nada, si has dejado algo por hacer.
Darse cuenta de que nuestro conocimiento es ignorancia, es una noble comprensión interna. considerar nuestra ignorancia como conocimiento es enfermedad mental. Sólo cuando nos cansamos de nuestra enfermedad, dejamos de estar enfermos. El sabio no está enfermo, por estar cansado de la enfermedad.Este es el secreto de la salud
Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.
La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.
En occidente tendemos a considerar que nuestra solución es superior a la de los samoanos, acostumbrados como estamos a encauzar los impulsos sexuales por sendas muy estrechas y aprobadas socialmente (...) pero con la luz que nos da contemplar las soluciones de la sociedad samoana, podemos considerar que el precio que tenemos que pagar por ello es demasiado caro.
La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que habita tal cuerpo, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla.
Tuvimos una pelea, como a veces les pasa a los amantes y pensar en cómo se fue aquella noche todavía me da escalofríos. Y aunque nuestra separación me llegó hasta el corazón, aún vive en mi interior como si nunca hubiésemos estado separados.
¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora sueñan con riquezas y distinciones! ¡Qué sedosa es tu cabellera, amada mía!
No hay nada como imaginar para crear futuro, ya que lo que hoy es utopía será carne y sangre mañana
La artillería resonaba por delante, por detrás y a ambos lados y destrozaba toda idea de dirección. Los mojones del camino habían desaparecido en la creciente oscuridad. El muchacho empezó a imaginar que había llegado al centro de la tremenda lucha y no podía ver la manera de salir de ella. De los labios de los hombres que huían surgían mil preguntas enloquecidas, pero nadie daba respuesta alguna.
No se trata de cambiar de amo sino de sistema, de darnos un gobierno que garantice la libertad y el trabajo de todos, criollos y mestizos, indios y libertos; que nos reparta una justicia más equitativa y no se la dé al que mejor la pague. Sobre todo, de la libertad de comerciar con quien querramos añadió el señor de los Ríos y Zúñiga. Basta de trabas e imposiciones.
El valor económico del trabajo de un hombre está determinado, en un mercado libre, por un solo factor: El consentimiento voluntario de aquellos con la voluntad de comerciar con él a cambio de sus productos o de su trabajo
Las entidades agropecuarias dicen que se tienen que sentar a negociar las políticas y no es así. La política agropecuaria es demasiado seria como para que la resuelvan solamente los integrantes del sector.
La capacidad de vender, de comunicarse con otro ser humano, cliente, empleado, jefe, esposa o hijo, constituye la base del éxito personal. Las habilidades de comunicación como escribir, hablar y negociar son fundamentales para una vida exitosa.
¡No se puede monopolizar el patriotismo!
...he tenido ocasión de observar muchas veces cómo poderosas organizaciones con una poderosa prensa se hicieron añicos bajo el impacto de los acontecimientos, y cómo, por el contrario, pequeñas organizaciones con una prensa técnicamente débil se transformaron en corto tiempo en fuerzas históricas.
Al mirarla y observar su agradable sonrisa, sintió que la muerte se acercaba de nuevo. Esta vez no fue con ímpetu. Fue una ráfaga, como las que hacen vacilar la luz de una vela y extienden su llama con su gigantesca sombra proyectada hasta el techo.