El dolor es la piedra de afilar para un temple duro
Nada sabéis si sólo sabéis mandar, reprender y corregir
De alguna manera, escapar de la oficina y con un poco de tiempo para reflexionar, permite encontrar errores en nuestra estrategia. Tienes la oportunidad de repensar las cosas. A menudo, eso me ayuda a corregir un error que cometí o que alguien más está a punto de hacer
Otras veces esa imagen de pareja ejemplar es porque los agresores en público muchas veces tienen un comportamiento hasta excesivamente cuidadoso y cariñoso con su mujer. Lo que intentan es disimular, limar cualquier signo de sospecha
No sé si uso correctamente la palabra desde el punto de vista literario, pero estoy seguro que el lector me entenderá perfectamente cuando digo eduque su fantasía. Este es el consejo correcto que hay que dar a los estudiosos del juego, ya que la inventiva se puede perfeccionar con el entrenamiento y la experiencia.
Ha puesto verdadero interés en la tecnología, te lo aseguro. Por otra parte, allí también hacen mucha programación. Ya sabes, ciclos iterativos para perfeccionar el proceso de fabricación. Asentí con la cabeza. ¿Qué clase de programación? pregunté. Procesamiento distribuido. Redes multiagente. Así mantenemos coordinadas las unidades independientes, para que funcionen de manera conjunta.
El dolor es la piedra de afilar para un temple duro
Reprender y corregir a alguien por sus errores es importante. Este acto esencialmente caritativo es la primera obligación del Samurái. Pero hay que esforzarse en hacerlo de la manera conveniente. En efecto, es fácil encontrar cualidades y defectos en la conducta del prójimo. También es igualmente fácil criticarlo.
Es mejor corregir tus propios fallos que corregir los de los demás.
Otras veces esa imagen de pareja ejemplar es porque los agresores en público muchas veces tienen un comportamiento hasta excesivamente cuidadoso y cariñoso con su mujer. Lo que intentan es disimular, limar cualquier signo de sospecha
¡Oh gran creador del ser! Concédenos una hora más para redondear nuestro arte y perfeccionar nuestras vidas.
La literatura, poesía o novela requiere, como bien lo sabes tú, el don especial, raro, de sentir el vínculo que existe entre el universo, el hombre y el mundo que el hombre mismo ha creado en la tierra, de tal manera, y con tanta intensidad, que ya no pueda dedicarse a otra cosa que a expresar esa experiencia y a perfeccionar el lenguaje del que se vale para interpretarlo