No quiero oír ningún mensaje diciendo estoy manteniendo mi posición. No estamos manteniendo nada. Que lo mantengan los alemanes.
Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción
Sabiduría del cauto es atender a su conducta, la necedad de los tontos es engaño.
En esa época no me dejaban atender a los clientes. Me decían: Vos les hablas de todo lo que se podría hacer con las computadoras, y entonces quieren que gastemos dinero en innovar, y no es como hacemos los negocios acá.
Desde entonces nunca más he vuelto a prestar atención a los expertos. Lo compruebo todo por mí mismo.
Sí, yo era un hermano en las calles de Compton haciendo un montón de cosas que mucha gente odiaba, pero valió la pena. Entonces comencé a rapear sobre las cosas reales que jodían a la policía de Los Ángeles y al FBI. Nosotros tenemos nuestro mensaje a lo grande, y todo el mundo en los Estados Unidos comenzó a prestar atención a los chicos del guetto.
Es de sabios prestar oídos no a mí, sino (al logos) a la palabra, y reconocer que todas las cosas son una
Pero a mí nada me entusiasmaba tanto como el mar, y dominado por este deseo, me negaba a acatar la voluntad, las órdenes, más bien, de mi padre y a escuchar las súplicas y ruegos de mi madre y mis amigos. Parecía que hubiese algo de fatalidad en aquella propensión natural que me encaminaba a la vida de sufrimientos y miserias que habría de llevar.
Ninguna prohibición de la Torá es tan difícil de acatar como la de las uniones prohibidas y las relaciones sexuales ilícitas
Cada uno de nosotros sabe lo que es bueno para él. Sólo necesitamos detenernos el tiempo suficiente para hacer caso de nosotros mismos.
No se conviertan en grandes hombres, si no tienen el valor de hacer caso omiso de un montón de cosas innecesarias.
La historia del comunismo, inspirado originalmente en ideales nobles, ilustra claramente lo que sucede cuando las personas tratan de cambiar la realidad externa, de crear una nueva tierra, sin un cambio previo de su realidad interior, de su estado de conciencia. Hacen planes sin tomar en cuenta la impronta de disfunción que todos los seres humanos llevamos dentro: el ego.