La madurez es la escalada hacia la verdad y hacia el bien.
La dureza de las condiciones de la vida es la condición indispensable para la ascensión de la persona humana.
Los autores del Nuevo Testamento vivieron todos ellos menos de una generación después de la ascensión de Cristo, y habían visto a nuestro Salvador o habían sido discipulos suyos, con la excepción de San Pablo y San Lucas.