Luchamos contra el infortunio, reanimemos nuestra fe, y esperemos en el porvenir, que si es a veces engañador, y si es imposible conocerlo, el velo que lo oculta está tejido por la mano de la misericordia.
Yo nunca me he analizado a mí mismo más que forjando en mis libros varios cientos de personajes, cada uno en particular tejido a partir de mi propio ser, con sus defectos y sus cualidades, como tienen todos los seres inventados.