La pequeña explotación dispersa y aislada ata a los trabajadores al lugar en que residen, los desliga, no les permite adquirir conciencia de su solaridad de clase, no les permite unirse después de haber comprendido que la causa de su opresión no es esta o la otra persona, sino todo el sistema económico.
Todos los pueblos del mundo deben unirse para conseguir lo más sagrado, que es la libertad, que es el bienestar económico, que es el sentimiento de no tener absolutamente ningún problema insalvable por delante