¡Feliz, feliz Navidad, la que hace que nos acordemos de las ilusiones de nuestra infancia, le recuerde al abuelo las alegrías de su juventud, y le transporte al viajero a su chimenea y a su dulce hogar!
No llores más, ni suspires, ni gimas, La pena no tiene tiempo que no vuelva; Las violetas que han cogido la lluvia más dulce no las hace ni frescas ni de nuevo crecer.