[En los sesenta] Había todo tipo de artistas. La guerra de Vietnam y otros temas sociales de la época ocuparon las mentes de la gente, la mía incluida, se convirtieron en una manifestación de energía creativa en toda la ciudad. Fue algo que marcó el resto de la historia del arte.
En el marco social, sin embargo, el éxito de la humana actividad depende de un cúmulo de realidades concretas mucho mayor de las que ser humano alguno puede conocer. Toda nuestra civilización se basa necesariamente, en consecuencia, en la posibilidad de que el hombre pueda otorgar fiabilidad a muchas realidades que en el sentido cartesiano no cabe plenamente conocer.
El sistema capitalista no precisa de individuos cultivados, sólo de hombres formados en un terreno ultraespecífico que se ciñan al esquema productivo sin cuestionarlo
Todo lo que yo pido es que se le dé una oportunidad a la paz. No es que yo tenga la respuesta o que yo posea un esquema para esta sociedad, porque no lo tengo y porque no creo que nadie lo tenga. Enséñenme el plan, como dice Revolution.
El primer plano de un rostro es tan obsceno como un órgano sexual visto de cerca. Se trata de un órgano sexual. La promiscuidad del detalle, el zoom-in, adquiere un valor sexual.
Quiero volver a los orígenes del cine: a la improvisación; eliminar esa Gestapo que es el guión, para que de cada plano crezca un pedazo de universo.
Y para mí, la fama no es algo positivo. La idea de ser famoso es mucho mejor que la realidad. Es fantástico cuando vas a los estrenos y las personas te animan, pero no es real. Y no es totalmente mi enfoque colocar mi nombre en la puerta de un club sólo porque puedo.
Estar en contacto directo con algo exige un enfoque total, no meramente intelectual, emocional o sentimental. Requiere una comprensión total