Un buen carácter, es, a los ojos de Dios y Sus escogidos y los que están dotados de comprensión, la más excelente y loable de todas las cosas, pero siempre a condición de que su centro de emanación sea la razón y el conocimiento y su base sea la verdadera moderación.
La brevedad es loable cuando no se dice más ni menos de lo necesario.
Pero lo admirable no está en lo que vivo, está en lo que cuento
En general, el cristianismo es sobre todo admirable por haber convertido al hombre físico en hombre moral. Todos los grandes principios de Roma y de Grecia, la igualdad, la libertad, se encuentran en nuestra religión, pero aplicados al alma y al genio y considerados bajo sublimes relaciones.