Un pensamiento no paradójico me resulta casi insoportable, un pensamiento cerrado en sí mismo, coherente, que no admite la paradoja.
Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!
Al final de mi vida, espero que el material histórico (...) que he recogido entre en las conciencias y la memoria de mis compatriotas.
Usted vio lo complicado que es el uso de los términos y no soy un especialista de poder seleccionar bien las palabras, porque el término depreciado fue un término especialmente recogido de mi ultima expresión. Pero claro, depreciado quiere decir que pierde valor, y pierde valor porque los que se van son tan importantes que los que quedan, quedan menos valorados. Entonces, uno puede decir ‘depreciado’ jerarquizando a los que se van, o ‘depreciado’ mortificando a los que se quedan. Usted vio también como la interpretación no jerarquiza a los que se van, sino que mortifican a los que se quedan.
Nada tan mezquino de miras como un hombre eternamente confinado en la política. Si fiel a su partido, se agita en órbita de microbio, no concibe nada más allá de su grupo y realiza una obra de interés personal o de egoísmo; cuando no, rencores y venganzas; si infiel a sus correligionarios, va de agrupación en agrupación ejerciendo el ignominioso papel de tránsfuga y merodeador público.
La prisión es dura. No quiero pensar mucho en eso, ahora estoy libre. He soñado con este día, pues pasé la mayor parte del tiempo confinado a una celda solitaria.