La idea de que al público le es dado aceptar o rechazar algo en Arte Moderno, la noción de que el pública desdeña, ignora, no acierta a comprender, es causa de ruinas y desilusiones o comete cualquier otro crimen en contra del Arte y de los artistas es una mera ficción romántica, un agridulce sentimiento digno de la Trilby.
Ante los jueces puedes mostrar misericordia. Pero en contra de las leyes de la naturaleza, no hay apelación.
Ir contracorriente y resistir a los ídolos de la sociedad contemporánea forma parte de la misión de la Iglesia.