Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerlos nuestro amigos.
Cuando me pidieron ir a la guerra de Irak yo dije que no: no me interesaba este tipo de cobertura que depende sólo de los boletines del estado mayor. Así no hay periodismo posible, ya que no hay forma de saber sobre el terreno en qué medida esa información refleja o no la realidad.
No voy a estar en el cargo a cualquier precio. Aceptaré lo que me diga la mayoría de un partido democrático como el nuestro, pero si estoy en minoría no me pidáis que tire del carro de la mayoría, ya que no sabría hacerlo y lo haría mal.
Ahora debo callar, ya que no me queda fuerza suficiente contra tanto mal.