No hay que escuchar a quienes digan que la voz del pueblo es la voz de Dios, porque la algarabía de la masa siempre está cerca de la locura.
El mismo Celso había señalado con sarcasmo que los cristianos estaban 'divididos en muchísimas facciones, pues cada individuo deseaba tener su propio partido'. Para cerca de 187 Ireneo señaló veinte variedades del cristianismo; cerca de 384 Epifanio contó ochenta.