En la pureza de mi cama de hospital, durante semanas sin fin, mirando el techo en la penumbra mientras aquellos pobres hombres roncaban, comprendí que la vida es una creación brutal, hermosa y cruel
Comprar títulos, acciones de empresas, tomarse unas pastillas para dormir durante veinte o treinta años y cuando uno despierta, voilà! es millonario