En el Japón somos los herederos de una tradición cultural y de una filosofía agraria, que incluye la naturaleza y el cambio de estación. Quizá sea debido a esto que no somos un pueblo precipitado
Una persona pobre e infeliz está en mejores condiciones que una rica e infeliz, debido a que la persona pobre tiene la esperanza todavía de pensar que el dinero ayuda.