Llevé la fotografía como un pato al agua. Nunca deseé hacer todo lo demás. El entusiasmo sobre el tema es el voltaje que me empuja sobre la montaña de la servidumbre necesaria para producir la fotografía final.
No había forma de despertarlo al Mágico González... Le llevé el despertador del pato Donald, y me llegaba tarde igual. Una vez le llevé un tablao flamenco a la pieza para ver si se levantaba... cuando se levanta me dice: ¡¡Me despierto porque me gusta la música!!